lunes, 25 de julio de 2022

Pagina actualizada

Muchas gracias a Pablo Salina por su trabajo y profesionalismo en el diseño de la página web


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martes, 5 de julio de 2022

Estrellas: del por ahora al todavía

 

Darse la pausa necesaria para mirar las estrellas conduce a vivencias sublimes que muchos practican. No me refiero a los especialistas (que las estudian con pasión, acostumbrados con frecuencia a estar más por aquellas lejanas dimensiones, de lo que están por estos rumbos) sino a la población en general.

No son pocos los obstáculos que se interponen a ello: cielos nublados, contaminación, luminosidad de las grandes ciudades, falta de tiempo por estar abocado a cosas más importantes, etc.

Pero también puede acontecer que la maravilla se nos volvió cotidiana y debido a ello deja ya de concitar nuestra atención y asombro.

Asimismo, estamos tan acostumbrados a las pantallas que en una ocasión se comentó en la mesa familiar que en días próximos habría una lluvia de estrellas y que sería bueno apreciarla. Ante ello uno de los hijos preguntó: “¿en qué canal lo pasan?”

A este mismo respecto Carlos Caillabet presenta una reflexión provocadora.

Si las estrellas se vieran desde una sola región, esa región sería la más rica del mundo, porque todos estaríamos dispuestos a pagar para verlas. Pero, como siempre, algunos podrían ir a verlas y la mayoría no. O sea que moriríamos sin conocer las estrellas.

Es por ello -añade- “que siempre miro las estrellas, el sol, la luna, los árboles y todo aquello que por ahora es gratis”.

También se refería al punto nada menos que José “Pepe” Revueltas cuando afirmaba: “Era un consuelo que en el universo todavía existieran las estrellas y que nadie hubiese querido robárselas aún ni convertirlas en una propiedad privada.”

No olvidemos entonces que la advertencia queda formulada en diversas presentaciones: “aquello que por ahora es gratis” (Caillabet) o (…) “todavía existieran las estrellas y que nadie hubiese querido robárselas aún (…)” (Revueltas).

Por tanto habrá que estar muy atentos para que el por ahora y el todavía continúen vigentes, no sea cosa que en estos tiempos de emprendedurismo a alguien se le ocurra recurrir a ese nicho de mercado o zona de oportunidad.

Pero mejor no andemos de ofrecidos dando ideas…

miércoles, 22 de junio de 2022

El escritor como notario

 

Algunos escritores no pretenden ahorrar en bondades y méritos a la hora de referirse a sus maestros; tal es el caso de Josep Pla cuando analiza la obra de Antón Chéjov.

Lo que me impresionó desde el principio fue la simplicidad de su escritura, el cuidado exacto de los detalles, el fabuloso interés por la cotidianidad de la gente -exactamente, de la gente modesta, pobre, gris, misteriosa (sin misterio apreciable), aduladora, envidiosa, que nace, vive y muere.

Es así como para Pla la sencillez en la escritura de Chéjov pone de manifiesto su autenticidad.

Su escritura es tan normal, tan cercana a las pequeñas cosas de la vida que a mí me parece que el escritor ruso ha contribuido como nadie a la destrucción del barroquismo literario y que esto lo ha hecho de una forma casi inconsciente y por razones de honorabilidad personal, es decir, por un afán de autenticidad y de verdad que se le han impuesto personalmente.

En su opinión el gran escritor ruso refiere a un amplio espectro de temas que constituyen la vida cotidiana de su tiempo.

En este aspecto no creo que haya precedentes: el alcoholismo, la superstición, el convencionalismo, la ignorancia, la sensualidad, el aburrimiento, el tedio, la manía de hablar, de filosofar, la pasión de la labia inseparablemente unida a la incapacidad para la acción, a la gandulería, a la inutilidad de la cultura, al patrimonio ficticio, a la ineluctabilidad del clima, al criticismo ciudadano, a la sucesión de los éxitos y los fracasos. A la nada absoluta y total.

Llegado a este punto, el escritor catalán sintetiza -a manera de homenaje agradecido- su opinión en relación con la obra del maestro. “Chéjov es el notario vastísimo de la Rusia de su tiempo. Fabuloso escritor, de un gusto exquisito, de una expresividad eficaz, cultísimo, sencillo, simple, real, que es lo más difícil.”

¡Casi nada!

martes, 14 de junio de 2022

Periodismo independiente

 

No sé desde cuándo se ha puesto en circulación la expresión periodismo independiente. Como tantas otras: fácil de decir, difícil de sostener por la vía de los hechos.

Como es de suponer, los periodistas al tiempo que son vocacionales y disfrutan su trabajo, también aspiran a vivir, a tener una fuente de ingresos que les permita una vida digna.

Es imposible pasar por alto que los medios suelen responder a intereses de sus concesionarios, accionistas o propietarios y ello -como es esperable- en muchas ocasiones restringe en forma notable la independencia de quienes laboran en los mismos.

También está el papel que juegan los anunciantes, aquellas empresas que se publicitan en el medio y con ello aspiran a que las desprolijidades en sus políticas internas, ni los efectos nocivos que pudieran tener sus productos alcancen notoriedad pública.   

Ni se diga las presiones que sufren los periodistas por parte de los gobernantes de turno, tan conocedores de la trascendencia de cuidar su imagen pública. Es por ello que Miguel Ángel Aguilar -entrevistado por Daniel Ramírez- sostiene que

La libertad de expresión no se consigue de una vez para siempre. Está sometida a todos los agentes imaginables de la erosión. El poder siempre ha querido cercenarla. No sólo el político, también el deportivo, el sindical o el religioso. Todo poder es evangélico y quiere difundir su buena nueva. Por eso, cuando se establece, lo primero que hace es crear una oficina de prensa.

Sabido es que se paga por publicar, pero también se paga por no publicar. Con ese objetivo el poder acciona su estrategia: pasar el chayote, el sobre, aceitar la mano o tener un detalle con quienes difunden (y en muchas ocasiones, interpretan) el acontecer nacional. Al decir de José Jiménez Lozano:

La dinámica es siempre la misma: entrar de “criado” en casa de “los grandes”, servirles y, más tarde, recoger el premio a “tus talentos”.

En síntesis -tal como reconoce la expresión que tanto se ha difundido- “nadie paga para que le peguen”; es así como la independencia queda en entredicho.

Cuando algún funcionario quiere cerrar la llave, acabar con los usos y costumbres, debe saber que se mete en serios problemas; Jiménez Lozano da cuenta de una experiencia a ese respecto.

G. me cuenta –y me muestra- que cuando X fue alcalde de una cierta ciudad descubrió un “fondo de reptiles” para periodistas y lo suprimió. Así que, en seguida, comenzaron ciertas campañas de prensa contra él: toda una pintura al odio.

Más tarde, X fue asesinado, y creo que se encontró a sus asesinos, que adujeron motivaciones políticas argumentadas en aquella campaña.

Es una “parábola” kierkegaardiana.

Así las cosas, los periodistas independientes deben ser reconocidos por su valentía, su honestidad, su dignidad, que en no pocos casos los ha llevado al extremo de perder su vida en el ejercicio de la profesión.

miércoles, 8 de junio de 2022

Momentos especiales

 

Hoy en la mañana venía caminando por rumbos de mi querido pueblo de Santa Cruz Atoyac y escucho que me llaman. Era el peluquero con el que concurro desde hace tiempo. (Un paréntesis necesario: el trabajo que le doy al peluquero es mínimo, creo que mantengo mi rutina de ir a su negocio como una forma de apoyo a mi autoestima). El encuentro casual fue una alegría para ambos. Me pregunta si este año dilaté más el regreso de mi rancho. Le digo que sí y que ello se debió a un problema de salud. Le cuento. Su rostro expresa solidaridad. Nos despedimos: “¡Cuídese mucho! ¡Échele muchas ganas! Y permítame darle un abrazo porque usted necesita estar fuerte y seguir siendo positivo”.

Horas más tarde voy a un café ubicado en un centro comercial de la zona. En casa tengo problemas técnicos con internet por lo que vengo a trabajar a este lugar. A mediodía tuve un encuentro virtual con colegas de Oaxaca. Hay muchos clientes en el café, hay algo de ruido y el audio de uno de los asistentes a la junta lo escucho con dificultad. Así lo comento en más de una ocasión. La reunión finaliza, logramos acordar lo necesario para un trabajo común que desarrollaremos con un grupo de médicos en unas semanas.

Al rato de terminar la reunión y mientras junto mis cosas para regresar a casa, se acerca un hombre joven. Estaba en el café junto a dos niños pequeños, supongo que sus hijos. Ante mi sorpresa me da una caja y me dice: “Escuché que tenía problemas para escuchar en la reunión que participaba y le compré estos audífonos para que los tenga y los use cuando lo requiera…” Al principio me quedé como en pausa. Reaccioné como pude, le agradecí mucho y le pregunté cuánto le habían costado para pagárselos. “De ninguna manera -respondió. Es un regalo”.

Las pequeñas grandes cosas de la vida.  

martes, 7 de junio de 2022

En Mirar-nos con ojos ajenos… estamos de manteles largos

 

No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo pero resulta que por estos días cumplimos dos años.

El 3 de junio del 2020 dio inicio el programa Mirar-nos con ojos ajenos. Una invitación al análisis y la reflexión a partir de pedacitos de historia.

Vivíamos tiempos de inicio de pandemia y gracias al apoyo de un grupo de amigos decidí iniciar esta aventura, que no hubiese sido posible sin su generosa ayuda. ¡Muchas, muchas gracias!

La idea es muy simple: encontrarnos semanalmente en forma virtual a una reunión en la que durante 50 minutos desarrollo un tema y en los 10 minutos siguientes participan los asistentes que así lo decidan.

No se trata de un curso que requiriera continuidad ya que cada encuentro aborda cuestiones diferentes.

Las dos condiciones para llegar a las reuniones son: querer y poder hacerlo.

El programa no tiene una duración establecida y continuará en la medida que a) no lo impida alguna situación de fuerza mayor o b) ya nadie asista a las reuniones o c) me quede sin temas para presentar.

En lo económico se contempla a) un aporte económico sugerido por reunión, al tiempo que se considera b) la situación de quienes pueden aportar algo, pero no la cuota sugerida y c) la de quienes no pueden aportar nada. Todos son bienvenidos.

También existen un grupo de patrocinadores (personas y empresas) que con su aporte mensual apoyan el programa. A ellos, ¡muchas gracias!

Cada semana se envía un recordatorio con los datos para ingresar a las reuniones que se llevan a cabo por medio de la plataforma Zoom. Quienes quieran recibir esa información deben hacernos llegar su dirección electrónica para incorporarla en el directorio. En la última semana de cada mes se envía el calendario temático del mes siguiente.

En estos dos años han participado personas que residen en CDMX, Querétaro, Cholula, Cancún, Monterrey, Estado de México, Guadalajara, Puebla, Pachuca, Baja California, Oaxaca, Chiapas…

En algunas ocasiones se han sumado asistentes que residen en Suiza, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, Puerto Rico, España.

En estos dos años hemos presentado más de 100 temas.

Las presentaciones son una suerte de collage que armo con textos de muy diversos autores. Los ingredientes son ajenos, la ensalada es mía. De esa manera organizo la presentación que voy leyendo y comentando en el momento de la reunión de los grupos.

Los horarios de reunión son martes 17 hr o jueves 12 hr (con el mismo tema) y miércoles 18 hr.

Desde este año también he incorporado ciclos temáticos los lunes a las 19 hr.

Los horarios son de CDMX.

Muchas gracias a todos aquellos que participan en este espacio.

¡Felicitaciones compartidas por estos dos años!

lunes, 6 de junio de 2022

Supuesto discutible

Hay frases que resultan inolvidables. Escasas palabras que permanecen en estado latente y que a la menor provocación reaparecen con fuerza.

Ejemplo de ello es lo que me sucede con la pregunta con que concluye una breve crónica de la que da cuenta Fernando Butazzoni.  

En 1983 u 84 yo estoy en Suecia y llega un escritor sudafricano, Breyten Breytenbach. Un poeta muy importante, blanco y de orígenes acomodados, que estuvo nueve años preso en las cárceles sudafricanas acusado de colaborar en la lucha contra el apartheid.

Butazzoni no desconocía las condiciones de aquellas prisiones.

Yo tenía alguna información sobre las cárceles sudafricanas, famosas por el horror. Hablo con él, un señor que estaba muy bien, y le pregunto cómo hizo para sobrevivir.

Y es entonces cuando aquella breve y estremecedora historia concluye con una pregunta. Una pregunta que sigue acompañando a Butazzoni y seguramente a muchos de los lectores de aquella historia.

Me dijo una cosa que me dejó pensando hasta hoy: “¿Y a usted qué le hace pensar que yo sobreviví?”.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Julio Verne y los misterios de la vida

 

Durante algunos años Wislawa Szymborska se desempeñó como crítica literaria en la prensa polaca dando muestra de lucidez, conocimientos, ironía, creatividad, etc.  

La reseña del libro Julio Verne de Herbert R. Lottman decidió iniciarla con una larguísima pregunta.

¿Puede alguien que escribió ochenta novelas fantásticas y de aventuras (y eso que solo empezó a escribir a partir de los treinta y cinco años de edad); alguien que creó centenares de personajes, otorgándoles, al menos a algunos, una personalidad sugestiva, consiguiendo que dos de ellos le auparan incluso al Olimpo de la mitología literaria (estoy pensando en el misterioso capitán Nemo y en el cautivador Phileas Fogg); alguien que siempre que tenía un rato libre leía montones de relatos de viajes y se mantenía al corriente de cualquier innovación tecnológica; pues, bien, puede alguien así tener aún tiempo para cuidar de sus más íntimos sentimientos: simpatías, amistades y amores?

Sabido es que en algunas preguntas ya viene la respuesta, como el caso que nos ocupa.

La biografía de Julio Verne no otorga una respuesta afirmativa a esa pregunta. Seamos francos: en su desmesurado trabajo, Julio Verne era un individuo repulsivo, un egoísta sin miramientos, un tirano del hogar e, incluso, un lisiado emocional.

Para nadie es novedad que algunos personajes valorados, admirados, y hasta reverenciados por su obra, sean merecedores de juicios muy diferentes cuando se trata de su vida, de sus relaciones; este fue el caso -según Szymborska- de Julio Verne.

Varias generaciones de lectores de todo el mundo lloraron su muerte; sin embargo, en Amiens, donde vivía, nadie vertió ni una pequeña lágrima sincera por él. Su familia respiró y los habitantes de esa, dicho sea de paso, próspera ciudad, no se apresuraron a reunir el dinero necesario para construirle, al menos, un modesto monumento…

Por si ello no bastara para construir el perfil del célebre escritor, Wislawa Szymborska -a partir del análisis del libro de Herbert R. Lottman- se detiene en el vínculo padre-hijo.

Pero mucho peor aspecto tenían las relaciones del escritor con su propio hijo. Era más que evidente que el vástago no era de su gusto. Verne, siempre que pudo, lo mantuvo a distancia. Finalmente se las arregló para ingresar al muchacho de quince años en un horroroso reformatorio, y un año después lo cargó por la fuerza, como si fuese un galeote, en un barco que zarpaba en dirección a la otra punta del mundo. No se sabe exactamente de qué era culpable el adolescente. Y si era culpable, entonces la razón principal era su propio padre, alguien que sencillamente nunca debió ser el padre de nadie…

De esta manera lo que comenzó con una pregunta desembocará en otras tantas.

Vaya… ¿Acaso no hemos escudriñado ya suficientemente? ¿Acaso todo esto nos sirve para explicar algo? Por ejemplo, ¿cómo consiguió ese frío y tétrico individuo conmover y hacer reír con sus libros? O ¿qué milagro consiguió que ese convencido conservador en su vida privada (y chovinista, además) acabase convirtiéndose en el bardo de la infatigable invención humana y fuese capaz de describir –y de un modo primoroso- la amistad entre representantes de países diferentes? Y, finalmente, ¿cómo pudo suceder que ese espantoso padre llegase a ser considerado en su tiempo como el autor más popular y apreciado por la juventud?

Y llegados a este punto, Szymborska concluye aceptando la imposibilidad de arribar -en este tema como en tantos otros, pudiéramos agregar- a la tierra firme en que viven las respuestas “Así es: por más que indaguemos e indaguemos, un misterio siempre es un misterio…“                                           

viernes, 20 de mayo de 2022

Casa de remate

 

Para quienes se dedican a actividades de compra-venta, las casas de remate pueden ser inicio de un buen negocio. A los demás nos generan sentimientos que van de la nostalgia a la tristeza, de la ausencia a la memoria, lo que suele derivar en diversas consideraciones existenciales al paso.

Enrique González Tuñón (escritor argentino, 1901-1943) describe uno de estos espacios caracterizados por tanta quietud desolada.

(…) Seguí caminando y me detuve ante una almoneda. Dentro se veía un penoso mundo familiar dormido. Reconocí los objetos en la penumbra. Una leve llovizna de polvo caía sobre ellos. Quedéme allí, frente a la vidriera, contemplando cómo caía el fino polvo del tiempo sobre tanta quietud desolada.

Es así como González Tuñón percibe una evidente ausencia de recato. “¡Cómo muestran impúdicamente la intimidad de los lechos largamente usados ya por el nacimiento y la muerte!”. Y a continuación enuncia algunos de los objetos en oferta.

Las grandes arañas de vidrio de colores que un día colgaron del techo sobre la mesa familiar inexistente hoy o llena de sitios vacíos.

Los cortinados antiguos de las grandes casas convertidos hoy en instituciones del Estado. Esos cortinados por cuyas aberturas algún ser triste, enfermo, habrá esperado la raya del alba, como Proust, en busca del tiempo perdido…

La mascarilla de Beethoven y el busto de Verlaine son infaltables. (Las sociedades de músicos y escritores deberían intervenir para rescatar a Beethoven y a Voltaire de la compañía de tanto objeto inverosímil y sospechoso, de tanta prenda doméstica…)

Hablo de las almonedas, de las casas de remate.

De los pianos que no se venderán nunca.

De las cajitas de música llenas de polvo.

De los espejos que reflejan el pasado.

Del reloj de pared con una araña en la esfera tejiendo la mortaja del tiempo.

Del álbum familiar, con tapas de cuero de Rusia y bordes de oro.

De los juegos de sala dorados. De las mesitas y las consolas.

Del violín empolvado.

Concluye Enrique González Tuñón: “Sin polvo no hay prestigio. La Muerte tampoco lo tendría, sin polvo.”

martes, 3 de mayo de 2022

Felicidad en la desdicha

 

Tal vez conocemos a alguien de esta especie (para el caso que tengamos la suerte de no formar parte de ella): aun cuando es difícil de comprender existen quienes encuentran dicha en la desdicha; felicidad en la infelicidad.

Giovanni Papini se detuvo en ellos.

Parece imposible

Y, sin embargo, he conocido criaturas humanas –especialmente mujeres- que sufrían terriblemente por falta de preocupaciones y sinsabores. La tristeza y la congoja constituían su clima natural y no hallaban sosiego hasta que no llegaba algún mal a ocuparlas, a preocuparlas, y, casi diría, a distraerlas. Cada desgracia era, para aquellos seres singulares, una gracia y se las veía cultivar amorosamente la desdicha como nosotros cultivamos la amistad y el genio.

Las preguntas son muchas, ¿qué tanto incide en ellas lo genético?, ¿o el entorno en que fueron educadas?, ¿o los acontecimientos que debieron enfrentar y marcaron su vida?

Cuestiones que intentan responder los especialistas. Lo cierto es que al decir de Wislawa Szymborska: Siempre hay personas que solo se sienten felices cuando son infelices.”