sábado, 23 de julio de 2011

Críticas a los adolescentes

Ante la incertidumbre respecto al modo correcto de hacer frente a los retos del presente, hay adultos a quienes tienta el regreso a un pasado más metafórico que real.

Ilustración sobre una imagen de Alberto Beltrán
Esto sucedió hace algunos años en una institución escolar en la que entonces trabajaba.

Un grupo de alumnos de bachillerato asumió en una de sus clases un comportamiento que estaba muy lejos de ser el adecuado. La profesora reaccionó ante tal desplante:

-¡En qué desastre vivimos hoy! ¡Cómo han cambiado los tiempos! Antes, en mi época no sucedían estas cosas. ¿Cuándo íbamos nosotros a faltarle de esta manera el respeto a un profesor?, ¿cuándo nos íbamos a rebelar contra nuestros padres como lo hacen muchos de ustedes? Nosotros teníamos valores, éramos más rectos. La juventud de ahora no tiene valores, ha perdido su dignidad. Basta ver las formas en las que se expresan, en cómo visten... ¡Observen el color con que pintan sus cabellos, los aretes que traen...! Y ni hablar de sus comportamientos sexuales..., ¡han perdido el pudor!

En esas estaba cuando un alumno pidió la palabra y señaló: -Profesora, ¿me permite una pregunta?

-Sí -respondió, sin reponerse aún de su larga exposición.

-Si ustedes eran tan justos, rectos, morales, dignos; si tenían tantos valores; si asumían comportamientos tan respetuosos, entonces ¿por qué nos dejaron este mundo de injusticia, de arbitrariedad, de corrupción, de crisis ecológica, de dobles discursos, de guerras que firman los viejos y en las que pelean los jóvenes?, ¿por qué? Paso a informarle que este mundo en que vivimos no lo hicimos mis compañeros y yo. Así lo encontramos, así nos lo están entregando...

Más allá de los aspectos polémicas de este caso, cabe preguntarse: ¿en ese pasado anhelado no se vivieron también situaciones que poco ayudaron al desarrollo más pleno de la persona? La memoria es selectiva y suele recuperar sólo los momentos gratos del ayer. Esta idealización puede llevar a detenerse en un paraíso perdido (que probablemente nunca haya existido) ante el temor de enfrentar los desafíos actuales.

Al mismo tiempo, es importante recordar que los juicios descalificadores que se emiten en relación con los jóvenes de nuestro tiempo no son demasiado originales. En una tablilla babilónica de aproximadamente tres mil años de antigüedad puede leerse: "La juventud de hoy está corrompida hasta el corazón, es mala, atea y perezosa. Jamás será lo que la juventud ha de ser, ni será capaz de preservar nuestra cultura" [citado en P. Castells, Relaciones familiares, p. 97].


Texto tomado de “La educación familiar y sus desafíos”
de Gerardo Mendive, Editorial Paidos,
Colección Uno y los demás, 2ª impresión 2007, México
ISBN 978-968-853-590-5


lunes, 18 de julio de 2011

Modelos de belleza


No deja de ser curioso que por una parte las costumbres de otros tiempos nos resulten difíciles de comprender y -en más de una ocasión- nos muevan a la burla, mientras que por otro lado no somos tan críticos con los modelos contemporáneos. 

Ilustración: Margarita Nava

Así, hay quienes hacen esfuerzos desmedidos para aproximarse lo más posible al ideal de belleza vigente; Jean-Claude Guillebaud se refiere al verdadero sufrimiento que se deriva de ciertas modas y cuidados del cuerpo cuya dureza sorprendería a nuestros antepasados. "Las obsesiones dietéticas, la tiranía de la 'línea', el orden incansable del look, la medicalización de la menor actividad, la obligación de las marcas deportivas (…).

Se alude con frecuencia a la bulimia y la anorexia, pero no hay que perder de vista otros trastornos como la ortorexia (cuidado excesivo por comer sano) y la vigorexia (exigencia desmedida en tener un cuerpo musculoso y por tanto consumir muchas proteínas). En algunos estratos sociales pareciera que el culto al cuerpo se ha transformado en una verdadera obsesión que alimenta a un mercado floreciente.

Escuchado hace poco, un domingo, bastante después de mediodía, en un restaurante que se iba vaciando. Los padres de la chica le preguntaron qué quería para su cumpleaños. Ustedes ya saben, dijo la chica, la operación que me prometieron el año pasado cuando cumplí catorce.

Le ofrecieron, en cambio y para ver si la convencían, un mes en una playa del Caribe, vacaciones de ski para ella y una amiga, clases particulares de patín aeróbico o de ala delta (...). Quiero la operación, insistió la chica. Me parece que tus caderas están bastante desarrolladas para tu edad, razonó la madre. No me gusta mi trasero, aseguró la chica. No le veo nada de particular, dijo el hermanito. Precisamente, dijo la muy terca. Sos muy chica para decidir, dijo el padre. Todas mis amigas se hicieron algo o se van a hacer algo para festejar los quince, y yo no quiero ser la única estúpida. Lo estúpido es operarse, dijo el hermanito, con lo que debe doler. Nadie me entiende, dijo la chica.

El padre se puso serio: te entendemos perfectamente; a nadie se le puede negar ese derecho, pero sale carísimo. Más caro va a salir que a mí no me quiera nadie, no me saquen fotos en la playa ni salga en las revistas. Caro va a ser eso, puro gasto de terapia y sin que yo pueda trabajar de nada cuando sea más grande. Algo de razón tiene en eso, dijo la madre. (...)

Está bien, dijo el padre, pero no pidas otra cosa hasta los dieciocho. (...) (Beatriz Sarlo)

El cuidado extremo del cuerpo -verdadera adicción en algunos casos- invita a una serie de consideraciones que van mucho más allá de lo estético, por ejemplo, Esther Díaz afirma que muchas mujeres, a fuerza de portar los mismos rasgos quirúrgicos, parecen ser clones. La publicidad toma nota de esta multiplicación de las cirugías estéticas que procuran detener los efectos del paso del tiempo o bien mejorar las condiciones naturales. "Grandes carteles callejeros anuncian un sujetador [sostén, brassier] en la ciudad de México; se ve la foto de una chica luciendo la prenda con donaire, y junto a ella aparece la siguiente frase: 'Es ¡como operado!'

Fíjense bien: Lo que se valora del sujetador, con mucha interjección y letra gorda, es que deja los senos como de plástico. Es lo sucedáneo como opción preferible a lo real, es el triunfo de la falsificación sobre lo verdadero." (Rosa Montero).


Texto tomado de “La Persona y sus desfíos” de Gerardo Mendive, México 2006 © 03-2006-051611133000-01

lunes, 11 de julio de 2011

Los pecados contra la esperanza

Se trata de construir la esperanza, porque como dice Carlos Liscano, estar a la espera de que las cosas cambien no significa tener esperanza; Vaclav Havel también se refiere a este punto cuando afirma que la esperanza está en no esperar. Aquí se da la paradoja de una "desesperación activa que inaugura la esperanza", dice Carlos Monsiváis.

Ilustración: Margarita Nava

Difícil pero prioritaria la lucha por la recuperación de la alegría, de las ganas de luchar por una comunidad, un país, un continente, un mundo más justo, a sabiendas de que no son pocos los que pretenden desanimar todo intento de cambio. "El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada se puede hacer con la tristeza." (Arturo Jauretche) En relación con ello, muy grande es la responsabilidad de gobernantes que -contando con gran apoyo popular- llegaron al poder con programas alternativos y defraudaron las expectativas creadas; "cuánta razón tenía don Carlos Quijano, cuando decía que los pecados contra la esperanza son los únicos que no tienen perdón ni redención" (Eduardo Galeano).

Se cuenta que cuando los integrantes del Partido Socialista Obrero Español (en la etapa de Felipe González) dejaban el poder entre cargos y culpas de corruptelas, parecía haberse hecho realidad la aclaración anarcosindicalista de Federica Fontseny. "¡Federica, Federica -gritaban los jóvenes-, el socialismo ha tomado el poder" No, les respondería: "el poder ha tomado al socialismo."
Se requieren cambios reales (a diferencia de lo que ofrecen "los servidores de pasado en copa nueva” Silvio Rodríguez en La Masa), que fortalezcan a la esperanza.

Tomado del libro “El mundo actual y sus desafíos” de Gerardo Mendive

© 03-2006-051611121300

viernes, 1 de julio de 2011

Lo que está atrás de las remesas

Muchos migrantes mantienen su compromiso con su familia y su pueblo, prueba de ello es que parte considerable de sus ingresos es enviada como remesa a sus países de procedencia (en los que mucho se habla de atender y cuidar a los inversores extranjeros pero frecuentemente se olvida a los migrantes que con sus aportes colaboran en impedir la bancarrota de esas economías). 

Ilustraciòn: Margarita Nava
"El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, dijo que las remesas hacia América Latina y el Caribe, donde México es el principal receptor, son una de las fuentes de recursos más importantes y fluctuaron entre 20 mil y 40 mil millones de dólares en 2003, monto mayor a la inversión privada de origen externo." (artículo La Jornada)  He aquí otra paradoja del mundo actual dado que es usual que algunos integrantes de los sectores enriquecidos de países empobrecidos saquen su dinero para ponerlo a buen resguardo fuera de fronteras. El análisis de Eric Toussaint permite conocer algunas cifras realmente asombrosas
El asunto es que, según datos del Fondo Monetario Internacional, el Banco de Pagos Internacionales y el Banco Mundial, relatados por Toussaint, los depósitos líquidos de los empresarios latinoamericanos en los bancos de Estados Unidos y Europa alcanzan 310 mil millones de dólares, con un crecimiento significativo en los últimos años. Pero los bancos de las naciones industrializadas sólo mantienen empréstitos para los países de la región por 230 mil millones de dólares. "Es decir, otorgan préstamos por sólo dos terceras partes de los depósitos latinoamericanos", añade Toussaint (...)cita R. González Amador
El regreso de parte de esos capitales se realiza con el enorme esfuerzo de humildes trabajadores migrantes, que a menudo son despreciados por las elites vernáculas. A ello se refiere el mismo Toussaint quien señala que para América Latina "(...) el único flujo positivo de recursos desde el Norte es el de las remesas, que en el caso de México alcanzarán este año [2005] la cifra sin precedente de 17 mil millones de dólares. 'Para dar un análisis de clase -plantea Toussaint- mientras los capitalistas latinoamericanos evaden sus capitales al norte, son los migrantes los que ayudan a sus economías nacionales con las remesas que mandan a Latinoamérica. Son dos comportamientos totalmente antagónicos.' No son pocos los sufrimientos y esfuerzos que posibilitan a los migrantes hacerse de los medios que permitan apoyar a sus familias. La periodista Alicia Alarcón -que conduce un programa en la emisora hispana Radio Única 1580 AM de Los Ángeles- da cuenta de ello mediante la invitación que cursó a los inmigrantes para contar sus historias.
y es que Alarcón asegura que los mexicanos casi no platican con sus familiares y amigos sobre sus experiencias. "No se comparte. Supongamos que te fueras para allá y que estuvieras trabajando en dos, tres trabajos, para mandar dinero a tu madre, tus hermanos; y tu mamá llega a visitarte. No le vas a decir lo duro que es ganar los dólares que le mandas, al contrario, vas a decir, qué bueno que llegaron porque los vaya llevar a Disneylandia, y no le vas a decir que te endeudaste con la tarjeta que te llegó por correo, y lo más seguro es que no llegue sola, sino con dos hermanos, y el hermano quiere tenis que cuestan 100 dólares, y te sientes con la obligación, porque es tu alegría, de comprárselos, porque estás allá fajándotelas para que ellos estén bien. La mamá llega y te ve en un departamento chiquito: '¡Ay hija!, ¿aquí vives? ¡Está feo!' 'Es que queda cerca del trabajo'. No le dices, 'es que apenas la libro, y con lo que les mando...'."

El sacrificio, dice Alarcón, es inmenso. "Hay muchachos que viven en carros y la familia no lo sabe; cuando reciben los cheques, se quedan con poquito y lo demás lo mandan."

Mientras, en su pueblo, pueden ya haber construido una casa con baño de mosaico y antena parabólica. (T. Molina Ramírez)
Son muchas las familias y pueblos que dependen de las remesas para su sobrevivencia sin embargo, hay analistas que alertan sobre los riesgos que implica esa dependencia cuando pronostican que con el paso del tiempo estos aportes tenderán a descender por la acción de diversos factores. "Según Rodolfo García Zamora, especialista en estudios del desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, el país se ha convertido en adicto a las remesas, mismas que además equilibran ya la política social y la balanza comercial."

En entrevista periodística -relacionada con la publicación de un libro Samuel Huntington se refiere a los inmigrantes latinos (en especial a los mexicanos) que viven en Estados Unidos. En su opinión el envío de remesas va en contra del individualismo pregonado en ese país, al tiempo que constituye una muestra de la lealtad de los inmigrantes a su tierra de origen lo que complica el proceso de "conversión (sic) a los valores americanos (sic)". En ello ve una severa amenaza.

Tomado del libro “El mundo actual y sus desafíos” de Gerardo Mendive
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viernes, 24 de junio de 2011

La muerte de Carlos Gardel

Tal como suele afirmar la crónica, en un día como hoy (aunque con esto del cambio climático uno nunca sabe) murió el Mago, el Mudo, el morocho del abasto, el Zorzal Criollo, el Troesma.

Sí, el 24 de junio de 1935 falleció el inigualable Carlos Gardel.


Por aquellos entonces era usual que en ese día se celebraran las cédulas de San Juan y se efectuara la quema del Judas en diversos barrios montevideanos. Cuenta Raúl E. Barbero el dolor que produjo la llegada de tan infausta noticia a la estación de radio en que laboraba.

Estamos cumpliendo el turno de locución en CX 28 Edison Broadcasting. El crepúsculo nos acerca a la noche más larga del año, cuando la llamada de un oyente nos pone a los puertas de lo increíble:         

-Murió Gardel... (dice entre sollozos) ¡Diga que murió Gardel!... (Y corta la llamada).
No nos animamos a dar a noticia sin confirmarla. Diez minutos después estamos trasmitiéndola con la misma dramática síntesis que a veces usa la muerte para no explicar sus decisiones más absurdas.

¡Murió Gardel!!! Pero... ¿dónde?... ¿cómo?...

Se van conociendo detalles. Fue en Medellín, en una forma que nadie puede comprender. Estalló en llamas el avión en que iba con su representante y sus guitarristas, cuando el piloto tomaba posición para despegar en el aeródromo colombiano Olaya Herrera. El aparato chocó con otro que estaba en la pista, el “Manizales”. La noche de la víspera se había despedido Carlitos del público bogotano cantando “Tomo y obligo”.

Esa misma noche del 24 de junio de 1935 están en CX 32 comentando la trágica noticia, Juan Carlos Patrón, Edmundo Bianchi y Pintín Castellanos. Una chispa de inspiración los une a los tres, y nace una canción hermosa que titulan “El pájaro muerto”. Llaman a un cantor de la casa –Luis Alberto Bottini- para que la estrene antes de que se agote la trágica jornada. Y Bottini cumple, entonando esa página que él mismo –y algo después Charlo- harán popular en el Río de la Plata.

Pocas muertes, si es que alguna otra, conmocionaron tanto a Uruguay y Argentina como la de Gardel lo que dio lugar a una generalizada sensación de orfandad. La vida ya no volvería a ser igual. El 24 de junio de 1935 marcaría un antes y un después en la historia del tango. 

La gente no se resignaba a semejante pérdida y, tal como lo señala Hugo Alfaro, volver a ver las películas en que actuaba Carlitos era una forma de homenajearlo.
                                                                                    
Empezaron a reponerse masivamente las películas de Carlos Gardel y la proyección, sobre todo en los barrios, sufría cinco, ocho, diez interrupciones por función, porque el público quería escuchar otra y otra vez “El día que me quieras”, “Volver”, “Por una cabeza”, “Cuesta abajo”, “Sus ojos se cerraron” y “Melodía de arrabal”, y el operador en la cabina también quería escucharlas otra vez. Las mujeres lloraban, los hombres (en la oscuridad) lloraban. Y Gardel —ahora desde la pantalla, es decir desde otra vida— sonreía cálido, amistoso, inalcanzable.
                                                                                                         
Por cierto que al ver la película El día que me quieras, que Gardel protagonizó en Nueva York en 1934, los espectadores estaban viendo sin saberlo a un adolescente que años después sería otro de los grandes del género. Me refiero a Astor Piazzolla quien en ese entonces tenía 13 años, y en esa película tuvo un papel de canillita (voceador).

Han pasado muchos años y sin embargo no se han acallado las diversas hipótesis sobre las causas del accidente. No ha faltado quien atribuye el origen del percance a una pelea que hubo abordo del avión que se encontraba en las maniobras previas al despegue. Homero Alsina Thevenet refiere una anécdota que, en forma por demás extraña, permite abonar esta hipótesis; es Rafael Courtoisie quien rememora ese relato.
                                                                                 
(...) En otra ocasión, el Viejo [Homero Alsina Thevenet] contó que a la redacción de El País, por los cincuenta, llegó un “vidente” para que le hicieran una nota de promoción. Se reunieron algunos periodistas y un fotógrafo. En conciliábulo, se pusieron de acuerdo para ponerlo a prueba. Le hicieron preguntas de la más diversa índole, y el tipo, invariablemente, acertaba.

En un momento, el fotógrafo se ausentó en dirección al inmenso archivo del diario y volvió unos minutos más tarde con un sobre cerrado. Se lo entregó al vidente. El vidente cerró los ojos, entró en trance. Comenzó a transpirar copiosamente, aferraba el sobre con la mano izquierda mientras con la derecha trataba de aflojarse el nudo de la corbata, pues se estaba asfixiando.

Según Alsina, en un momento el vidente, con los ojos cerrados, comenzó a gritar:
-¡Pará, pará! ¡No tirés! ¡No tirés que nos hacemos mierda! ¡Nos caemos!

Los presentes oyeron o creyeron oír en la inmensa redacción una o dos detonaciones.
El vidente pegó un alarido, y luego otro.

-¡Nos caemos! ¡Me quemooooooooo! ¡Ayyyy!

Algunos cronistas, entre ellos el Viejo Alsina, tuvieron que cachetear al adivino para que volviera en sí. Les costó trabajo reanimarlo. Le dieron unas palmadas y un vaso de agua.
El tipo estaba mareado, con los ojos como huevos duros, el pelo enmarañado, empapado de sudor y miedo, se había orinado.

Homero abrió el sobre cerrado y examinó el contenido, desconocido para todos los presentes salvo para el fotógrafo: dentro del sobre apareció una de las últimas fotos de Carlos Gardel.
                                                            
Así pues al misterio que rodea el lugar de nacimiento de Carlos Gardel que es disputado por Argentina, Francia y Uruguay (por demás está aclarar que, como no podía ser de otra manera, adhiero a esta última opción) hay que agregar el de las circunstancias que tienen que ver con su muerte. Algo bastante frecuente para las figuras excepcionales que acceden a los territorios del mito.

Lo que es indiscutible es que Carlos Gardel cada día canta mejor.

lunes, 20 de junio de 2011

Banalización de la tragedia

En el espectáculo la cantidad adquiere gran significación por lo que toda tragedia se compara con otras en función del número de víctimas.
Ilustración: Margarita Nava
Las dos guerras mundiales, la Shoah, el Gulag, el genocidio camboyano han establecido en este siglo un terrible baremo para nuestra sensibilidad. La enormidad de esas matanzas ha disparado la escalada de la sangre a cotas difíciles de igualar, generando una perversión típicamente moderna, que es la afición por las grandes cifras. Puesto que somos varios miles de millones pululando por esta tierra, el coeficiente de injusticias se multiplica hasta alcanzar niveles propiamente fantásticos. Ahora ajustamos la cifra de muertos en función de esa inflación de varios ceros: para conmovemos, necesitamos un centenar de miles como mínimo. Por menos zapeamos. De ahí nuestra ambivalencia frente a las matanzas: a través de un cálculo espontáneo comparamos el total de víctimas con el de las hecatombe s anteriores, comprobamos con mueca escéptica si son realmente dignos de nuestra atención. ¿Macabra aritmética? Qué duda cabe. (...) ¡Allí donde el número triunfa, la moral capitula! (Pascal Bruckner)

Pero no sólo se trata del número, sino también de la distancia que nos separa en relación con el suceso aludido. "Los periodistas llaman 'kilómetro sentimental' a la ley según la cual nuestro interés por los demás es inversamente proporcional a la distancia que nos separa de ellos: un muerto en casa es un drama, diez mil allende los mares una anécdota." (Pascal Bruckner)

Además hay que considerar que las tragedias también aburren, por lo que cuando disminuye el interés algunos problemas desaparecen de la pantalla (que no de la realidad). Por ejemplo el tema de la mortalidad infantil aparece o desaparece de la agenda mediática pese a la continuidad del drama social. En el reino de la imagen se podría generar la ilusión de que ya no se le menciona porque fue solucionado. Los medios procuran mantener al público en estado de novedad (desterrando de esa manera la amenaza de aburrimiento) y ello implica banalizar a la realidad. "El hombre moderno pronuncia con frecuencia esta frase extraña: 'Hoy el periódico no dice nada'. (...) En tanto que público, sólo tenemos, en efecto, una exigencia: la de lo nuevo. (...) Pero, precisamente, cuantas más imágenes consumimos, más tendencia tenemos, ante la actualidad, de hacer la mueca de un niño mimado que ya ha roto todos los juguetes, y al que casi nada sorprende." (Pascal Bruckner-Alain Finkelkraut)

El ritmo con que se suceden las imágenes no es compatible con la presencia de sentimientos profundos que requieren tiempo para ser vivenciados y analizados. Además como todo aparece en un mismo nivel de importancia, no existe capacidad para jerarquizar lo acontecido. "Si todo es fugaz, nada vale más que nada. El dolor, una playa caribeña, el crimen, una mermelada, el llanto y la desesperación, un juguete a pila, la pobreza, un chocolate. Todo da igual. Todo es igual." (Santiago Kovadloff)

Texto tomado de "El mundo y sus desafíos" de Gerardo Mendive

domingo, 12 de junio de 2011

Los reiterados anuncios del final

Es como el cuento del pastorcito mentiroso que en varias ocasiones incomodara a sus vecinos al mentir sobre la llegada del lobo y que el día en que la fiera en realidad se hizo presente, los gritos desesperados del pastorcito ya no fueron escuchados por aquellos vecinos cansados de tantas mentiras. 

Ilustración: Margarita Nava

Este es el riesgo que pudiera estar sucediendo con los múltiples finales anunciados que –felizmente- no se han concretado y que pudieran conducir a que si alguien tuviera la revelación exacta (la neta dirían los chavos de hace algunos años) del Apocalipsis probablemente ya no sería escuchado.

Algunas previsiones del final han sido fijadas para fechas comunes y corrientes pero la gran mayoría lo fueron en relación a años de cifras redondas. Basta ver la importancia que adjudicamos a los cumpleaños, a los finales e inicios de año, a los diferentes aniversarios, para saber que los seres humanos tenemos un marcado sentido calendárico. El almanaque nos hace ruido.

Teniendo en cuenta las diversas cronologías actualmente en uso, los anuncios del final aplican restricciones ya que su pertinencia está restringida a los límites en que impera determinado calendario. Es decir que las alertas cambian según uno se sitúe en zonas de diferentes tradiciones culturales y étnicas como náhuatl, maya, huichola, yaqui; ciertos territorios ya sea China, India, Occidente o bien en la zona de influencia de diversas religiones como el judaísmo, cristianismo e islamismo, por citar algunos ejemplos.

Así, sostienen los historiadores que en Occidente la llegada del año 1000 adquirió gran significación. Muchos predicadores se lanzaban a los caminos para convocar a sus hermanos para que se convirtieran a la vida buena, abandonaran sus comportamientos pecaminosos, con el objetivo de que el final los pudiera alcanzar en estado de gracia. Sin embargo, en ocasiones el tipo de comportamiento cosechado por estos exhortos fue en sentido contrario a lo que se proponían: fueron muchos los que ante el inminente final se desligaron de sus compromisos y obligaciones para dedicarse a la vida licenciosa, tal vez siguiendo la vieja invitación de que nos quiten lo bailado. Se abandonaron los trabajos, el cultivo del campo, la producción que carecía de sentido ante un mañana que se disolvería antes de llegar.

Pero contra los pronósticos el mañana llegó y con él se agregaron a las penurias usuales las ocasionadas por ese error de cálculo.

Cuenta Luis González y González que al acercarse el fin del siglo XIX en diversas comunidades del territorio mexicano se extendió un rumor anunciando que todo llegaba a su término y ello, como no es difícil comprender, provocó pánico. Para dar mayor credibilidad a la información extraoficial de que se disponía, se subrayaba que el anuncio provenía de sacerdotes, párrocos, obispos y probablemente se haya llegado a involucrar hasta al propio papa. Afirma Luis González y González, citado por Refugio Bautista Zane, que

Nadie quería quedarse sin confesión, y el padre no podía confesar a todos a la vez. Dijo que comenzaría con las madres que llevaran hijos en brazos. Se produjo gran escándalo en el templo cuando se descubrió que una mujer, en lugar de niño, abrazaba una almohada. Como quiera, ningún pecado de los feligreses quedó inconfeso. Durante tres días y tres noches, don Otón (el sacerdote) no se levantó del confesionario. Por fin llegó la terrorífica noche... Expirado el plazo fatal, el vecindario recobró la vida de antes.

Los anuncios incumplidos no solo han tenido que ver con el final de los tiempos sino también con la llegada de diversos Mesías que han faltado a la cita. En relación a Estados Unidos, José Antonio Marina comenta que las religiones adventistas habían predicho que Cristo descendería a la Tierra el 22 de octubre de 1844. No sucedió, pero tras las correcciones pertinentes los Testigos de Jehová predijeron que ello ocurriría en 1914. Tampoco sucedió (lo que sí llegó fue lo que en esa época se denominó la Gran Guerra, conocida posteriormente como Primera Guerra Mundial), pero eso no les hizo desconfiar de sus creencias, sino sólo posponer el hecho hasta 1915. Y según dicen los que saben de esto -afirma José Antonio Marina- por fin ocurrió lo esperado pero sin que las personas se dieran cuenta.

Las manifestaciones fatalistas también se hicieron presentes ante la llegada del año 2000 aunque para estas fechas la situación planteaba sus asegunes: que si el siglo XXI se iniciaba en 1999 o en el 2000, que el 2000 en realidad no era el 2000 dado los errores de cálculo del bueno de Dionisio el Breve (que parece serlo menos entre tantas mayúsculas) y otras tantas consideraciones.

Pasó la fecha tan temida y no aconteció nada. Bueno, en realidad no sucedió nada más terrible a lo que ya de por sí acaece en los diversos rumbos. Me imagino que la llegada del parte oficial bajo la forma clásica de “sin novedad” alegra a la mayoría de los mortales pero sume en cierta tristeza a los agoreros de esos apocalipsis incumplidos quienes ven menguado su crédito como profetas y deberán hacer los arreglos, acomodos y zurcidos invisibles que permitan que no desaparezca totalmente su prestigio como líderes de opinión.

Para el 21 de mayo de 2011, una vez más estaba anunciado el fin del mundo y aquí nos seguimos viendo. Pero no ganamos para sustos y apenas salimos de una cuando ya entramos en otra: se nos aproxima el 2012 que viene asociado a supuestas profecías mayas que anuncian el final de los tiempos.

Ya veremos, por lo pronto tengo esperanza que sea uno más de esos finales a los que hemos podido sobrevivir.

Ojalá y el pastorcito siga mintiendo.


viernes, 20 de mayo de 2011

Los conflictos del pasado

Ilustración: Margarita Nava

Deberíamos evitar que las experiencias amargas del pasado se hayan fosilizado en nuestra vida hipotecando de esa manera el porvenir; en ocasiones seguimos tomando parte de conflictos que sólo persisten en nuestra imaginación.
Cuentan que en las Islas Salomón se halló un reducido grupo de nonagenarios que portaban armas antiguas al tiempo que llevaban con orgullo sus uniformes en harapos. Al sentirse descubiertos se sobresaltaron. Cuando los calmaron y les preguntaron qué estaban haciendo y por qué se veían así, los soldados respondieron que estaban en guerra y que hacía mucho tiempo se habían perdido de su pelotón. Al ser informados que ya tenía años que el conflicto bélico había conluido, replicaron que ¡no!, que de ninguna manera, que no podía ser… y quisieron retomar su marcha para proseguir con su guerra

Muchas veces nos conducimos como estos viejos soldados, cuando los dolores, desengaños y frustraciones se quedan – sin solicitar la autorización correspondiente – a vivir en uno y se apoderan de nuestra vida. No debemos ignorar la existencia de lo que Janus Korczak identifica como las heridas infectadas cuya curación exige tiempo además de paciencia y que dejan cicatrices prontas a supurar nuevamente. De allí la pertinencia de quienes han preguntado: ¿cuánto pasado soporta nuestro presente?; por lo que es muy importante limpiar las propias heridas que devienen del ayer. Sin llegar al extremo de ignorar la trascendencia del pasado, no es conveniente subestimar las posibilidades de cambio que nos ofrece el presente, porque como afirma Kierkegaard la vida se comprende mirando hacia atrás, pero solo se vive mirando hacia adelante. 

Tomado del libro "La persona y sus desafíos
de Gerardo Mendive. México 2006 
03-2006-051611133000-01

viernes, 13 de mayo de 2011

Imagen

Collage: Margarita Nava
(...) en algún momento a principios de los sesenta, a alguien en Televisa se le ocurrió hacer una telenovela de las vidas de Maximiliano y Carlota que sirviera para instruir a los mexicanos sobre los méritos de Juárez, de la revolución y, no casualmente, del régimen. Desafortunadamente, la historia de Maximiliano y Carlota resultó ser un maravilloso material para telenovela. En el fondo de su corazón Maximiliano era un hombre decente, tal vez un poco perdido en un país nuevo y extraño, pero no falso. Él y Carlota estaban enamorados. Entonces su historia tenía intriga y romance, mientras que su muerte proporcionó las lágrimas que toda telenovela necesita.

Así fue como, durante 1965, noche tras noche la novela tejió sus vidas en la caótica tapicería del México de mediados del siglo XIX y consiguió justo lo opuesto de lo que se proponía. "Los mexicanos nos identificamos con figuras trágicas enamoradas. Recuerdo que después algunas personas me decían que conforme los personajes de Maximiliano Y Carlota crecían, Juárez se achicaba", dice Zerón Medina. "Terminaron viéndose como víctimas, traicionados, con cierta ambición pero no mucha. Empezaron a verse como personas. La gente simpatizó con ellos." Juárez se convirtió en un personaje frío e impersonal, el villano del cuento, en contraste con la calidez que la telenovela virtió sobre el infortunado emperador y su esposa.

Sam Quinones 
(tomado de "Cotidianerías. apuntes desde una pedagogía del relato", 
compilación de G. Mendive. México 2002)

viernes, 6 de mayo de 2011

Justicia y Libertad, un horizonte complicado


Ilustración: Margarita Nava
Como forma de rebelarse ante la normatividad que procede del poder, desde siempre han existido propuestas que intentaron acercarse a "un ideal de justicia y libertad. Sin embargo, ya desde tiempos de Aristófanes, se podía percibir que la cuestión no resulta nada sencilla.
Las utopías sexuales siempre han perseguido el imaginario de las sociedades. Desde el origen, los hombres y las mujeres han soñado con una ciudad ideal donde nada contraríe sus deseos, donde prevalezcan el placer del cuerpo y su inocencia, Aristófanes, en La asamblea de las mujeres, trata de imaginar una comunidad de esta especie, gobernada -toda una señal- por las mujeres, Praxágora, la heroína, que arrastra a las atenienses a tomarse el poder, invoca un decreto que instauraba una comunidad de bienes y de sexos. Ya no habrá ni pobres ni ricos, y las mujeres se acostarán como quieran con todos los hombres. Pero Aristófanes está muy atento a la idea de justicia y comprende que tal asamblea conllevaría posiblemente una injusticia más grave: la que castigaría irremediablemente a los feos y a las feas, que quedarían descalificados ante la crudeza de los deseos libres, mientras los bellos y los fuertes se beneficiarían exclusivamente de una nueva libertad.(...)

La cabecilla de La asamblea de las mujeres, por afán de justicia entonces, hace adoptar una ley complementaria, que establece expresamente, en beneficio de los desgraciados y los torpes en el amor, lo que hoy llamaríamos una "discriminación positiva". Las mujeres podrán entregarse libremente a los bellos y a los grandes, pero sólo después de haber concedido sus favores a los pequeños y feos. Del mismo modo, los hombres deberán servir sexualmente primero a las viejas y feas. Admirable intuición griega que deja al aire nuestra torpeza contemporánea. (...) Aristófanes recuerda que en materia amorosa, como en otras cosas, una libertad demasiado ilimitada aumenta la iniquidad al desinhibir el egoísmo de los mejor dotados. (J.C. Guillebaud, La tiranía del placer)
Es importante subrayar que ética y justicia se encuentran estrechamente vinculadas. Una sociedad con mayor presencia de sus principios éticos se convierte en una sociedad más justa, a la que José Antonio Marina caracteriza como aquella "que más limita el poder de la casualidad y del destino, el haber nacido pobre o rico, sano o enfermo, en una clase pudiente o pobre".

Texto tomado del Libro " El mundo actual y sus desafíos" de Gerardo Mendive