Una de las parejas más conocidas en la
historia delictiva fue la que conformaron Bonnie & Clayde a quien se
adjudica 13 asesinatos (entre ellos seis policías), una treintena de asaltos a
bancos y comercios importantes así como varios autos robados para sus acciones
que tuvieron lugar entre 1930 y 1934. Juan Forn sostiene
que el cine ejerció en ellos gran influencia. “Bonnie y Clyde fueron la primera
generación de ladrones que creció con el cine. En lugar de copiar a otros
criminales, copiaban personajes de películas.” Ello les permitió tener algunas
ventajas sobre sus perseguidores, tal como lo consigna el propio Forn quien también
esclarece las causas de su detención
Jamás dieron un gran
golpe, ni en complejidad ni en botín. Robaban un auto, asaltaban un banco y
cruzaban de estado: el alguacil del pueblo no podía seguirlos fuera de su
jurisdicción. Eran ladrones del siglo XX perseguidos por polizontes del siglo
XIX. Las armas que usaban al principio eran robadas a esos alguaciles, hasta
que asaltaron una armería de la Guardia Nacional, donde encontraron las
ametralladoras Thompson que los harían famosos. Ahí comenzaron sus problemas:
robar armas al gobierno era un delito federal; ya no les alcanzaba con cruzar
de estado para sacarse de encima a la ley. Ahí empieza su leyenda también: el
hermano de Clyde y su chica, Blanche, formaban parte de la banda, a Blanche le
gustaba sacar fotos como a Bonnie escribir. En una de las huidas precipitadas
de la banda quedó la cámara de Blanche. La policía reveló el rollo y ésas
fueron las primeras imágenes que se conocieron de la pareja, en los diarios y
en los carteles de “Buscados”.
(…) los cosieron a
balazos, cuando él acababa de cumplir veinticuatro y ella veintitrés.
El comercio en torno a su leyenda comenzó
en la propia emboscada que se les tendió, dado que –según diversas fuentes- el
oficial Frank Hamer, uno de los agentes que participó en los hechos se quedó
con las armas de la pareja como recompensa. El negocio continuó –siempre de
acuerdo a lo señalado por Juan Forn- con la difusión de su muerte. “No los
enterraron juntos, pero los exhibieron en funerarias vecinas antes de
enterrarlos. Ambos negocios estaban llenos de flores. La corona más grande era
del Dallas Globe, que el día de la
muerte de Bonnie y Clyde vendió 500 mil ejemplares.”
Ha transcurrido el tiempo y la pareja
sigue dando dividendos. Una nota de prensa de julio de 2012 informa de la
subasta que se realizaría ese mes con algunos objetos que les pertenecieron.
Además de la Colt
45, y un revólver 38 que usaba Bonnie, se rematará un revólver de menor calibre
que era usado por Clyde. Las armas habían pasado de manos del oficial que los
emboscó, a un coleccionista privado.
Los rematadores de
RR Auction, anunciaron también que saldrán bajo el martillo otros objetos de la
pareja como el reloj hecho totalmente en oro de Clyde, y un portacosméticos,
donde Bonnie llevaba su lápiz labial cuando fueron acribillados.
También hay una
carta que Clyde escribió a su hermano bajó el seudónimo Bud, con el que
intentaba despistar a la pesquisa.
Pero seguramente el objeto más
codiciado de todos, y el que más se identifica con la pareja, es el auto en que
se desplazaban cuando fueron asesinados; Homero Alsina Thevenet se refiere a
ello.
En mayo de 1934 la
famosa pareja de pistoleros Bonnie & Clyde, que se especializaba en robar
bancos, fue ametrallada por la policía, en una carretera de Louisiana, tras una
larga búsqueda. En ese momento ocupaban un auto Ford último modelo, que dos meses
antes habían robado al matrimonio de Jesse y Ruth Warren. Cuando el operativo
policial terminó, se contaron 50 balazos en el cuerpo de Bonnie Parker, 27 en
el de Clyde Barrow y 107 en el auto Ford.
Dos meses después,
atravesando complicados trámites, Ruth Warren consiguió que la policía le
devolviera el auto. Luego lo alquiló a empresarios de ferias, donde el público
pagaba por mirarlo, y terminó por venderlo en 3.500 dólares, cinco veces lo que
le había costado. El interés del público provocó que otros empresarios
falsificaran otros autos Ford, haciéndoles 107 agujeros de bala. El auto
original llegó a ser revendido en 14.500 dólares, pero hacia 1952 había
decrecido el interés por verlo en las ferias, así que quedó en un galpón
durante quince años.
Y de allí saldría como consecuencia de
la célebre película estrenada unos años más tarde; continúa Alsina Thevenet
En 1967 la empresa
Warner estrenó Bonnie & Clyde (con Warren Beatty y Faye
Dunaway, dir. Arthur Penn) dando fama por segunda vez a la pareja criminal. El
nuevo propietario del auto, que a esa altura se llamaba Ted Toddy, lo sacó del
galpón y volvió a exhibirlo. Después declaró: "Tiene una atracción
magnética. He visto gente que se arrodillaba y hacía el signo de la cruz. He
visto mujeres que salían llorando de la feria". A esa altura se
calculó que el auto y sus imitaciones habían rendido a diversos empresarios más
de un millón de dólares durante tres décadas. Con ese dinero, Bonnie &
Clyde no habrían necesitado robar bancos.
¿Quién tiene el carro auténtico de la célebre
pareja? Imposible saberlo con certeza. Cada tanto aparecen nuevas pistas, como
la que proporciona Juan José Hoyos quien tuvo la oportunidad de entrevistar al
conocido narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.
(En la hacienda
Nápoles de Pablo Escobar Gaviria) había un carro viejo montado en un pedestal.
Era un Ford o un Dodge de los años treinta y estaba completamente perforado por
las balas.
-¿De quién es ese
carro? – le pregunté al hombre con cara de asesino.
- Lo compró el
Patrón… Era el carro de Bonnie and Clayde. (…)
Aproveché el tema de
los autos para preguntarle (a Pablo Escobar) por el carro de Bonnie and Clyde.
-Eso es pura mierda
que habla la gente. Ése es un carro viejo que me conseguí en una chatarrería en
Medellín. Otros dicen que era de Al Capone…
-¿Y los tiros?
-Yo mismo se los
pegué con una subametralladora.
En Estados Unidos todos los años se recuerda
a la pareja, considerados como los primeros criminales famosos de los tiempos
modernos. El “Bonnie & Clayde Festival” se lleva a cabo en el mismo lugar
en donde fueron emboscados. Un monolito recuerda el hecho.
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