martes, 29 de septiembre de 2026

Comportamientos en la economía personal

 

Hay quienes se conducen, tanto en la vida familiar como en los encuentros con sus amigos, en forma muy generosa. Les gusta invitar, compartir. Son extraordinarios anfitriones; se los identifica como desprendidos, dadivosos, espléndidos.

En el otro extremo están quienes procuran no entrar en gastos y pelean a brazo partido por ahorrarse un peso; se los identifica como tacaños, avaros, roñosos, mezquinos, agarrados, cicateros, así como también con expresiones regionales tales como machete, codo, cuentachiles. A esta última categoría, Marta D. Riezu incorpora otra variante.

El miserable -a diferencia del tacaño, que sufre en solitario- entorpece y amarga la vida a los demás por dos duros. Le duele el imprevisto. Agota e incomoda a todos dividiendo la cuenta según si has pedido postre o un whisky. En las vacaciones dice que “no hace falta” entrar en esa tienda a chafardear, olvida los cumpleaños, lía una cola en la caja del supermercado por un vale de descuento de diez céntimos.

De acuerdo con Riezu es víctima de sí mismo porque “no sabe disfrutar, que es la mayor maldición”.

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